Diego Hartfield nació el 31 de enero de 1981 en Oberá, de chico, era muy activo y su segundo hogar era el Oberá Tenis Club donde además de jugar al tenis también hacia otros deportes como básquetbol y natación. A los 14 años decidió junto a sus padres empezar a entrenar a Posadas, donde había otros jugadores y más oportunidades de entrenar. Por la mañana asistía al colegio y pasado el mediodía se tomaba un colectivo de aproximadamente 2 horas. El cual lo llevaba hasta Posadas, luego volvía por la noche. Muchas veces su padre lo retiro antes del colegio para llevarlo en auto a entrenar más tiempo.

Dieciséis años tenía cuando decidió irse a vivir en Buenos Aires donde consiguió una beca para vivir en el Centro Nacional de Alto Redimiento Deportivo donde vivió 2 años compartiendo habitaciones con otros deportistas, dejando su vida familiar para dedicarse al tenis por completo. Luego comenzaron sus primeros viajes por el exterior haciendo su primera gira Futures en Bolivia donde no pudo pasar la clasificación en ningún torneo.

A los 21 viajó por primera vez a Europa en marzo del 2002 donde fue con 500 dólares con la necesidad de quedarse hasta el mes de julio donde jugaría Interclubes en Alemania, la mayoría del tiempo se lo pasó jugando torneos en Italia y durmiendo muchas veces en casas de familia. Su ranking siempre ha ido año tras año creciendo lentamente, en el 2006 ganó su primer título Challenger en Atlanta (Estados Unidos) semanas después se clasificó en Roland Garros donde perdió en primera ronda al enfrentar al número 1 del mundo, Roger Federer en un gran partido 7/5, 7/6,6/2, ese fue su debut como profesional en la ATP en el estadio central de París.

Su mayor sueño ha sido poder jugar la Copa Davis para Argentina, sueño que lo recuerda siempre y en sus momentos difíciles lo ayudó a seguir luchando cuando las cosas no salían como él quería. En 2006, viajó por el circuito mayor del tenis con su entrenador Oscar Rodríguez con quien trabaja desde el año 2003, quien junto a Hernán Suárez, su preparador físico Daniel Nizzero y su psicológico Iván Tscherkaski lo ayudaron a desarrollarse como tenista.

EL DIA QUE LE HIZO TRANSPIRAR AL NUMERO UNO DEL MUNDO Y ACARICIO LA HAZAÑA

Harfield había irrumpido en 2006 como una especie de dejà vû. Nadie puede olvidar aquel partido de primera ronda de Roland Garros ante Roger Federer. Diego prometía mucho y se quedó claramente estancado, pero siempre será recordado. Hartfield era un tenista modesto, más asiduo a esa segunda división del tenis a menudo tan denostada y que sin embargo atesora talentos de indudable valor como el suyo. Diego salió casi de la nada para chocar contra el todopoderoso número uno del mundo Roger Federer en la primera rueda del Roland Garros 2006. El duelo fue mucho más atractivo de lo que se podía esperar. Hartfield era casi desconocido para el gran público, había superado la previa sí, pero todos apuntaban a un inicio plácido de Roland Garros para el rey del tenis masculino. Nada más lejos. El argentino, con una estampa sorprendentemente parecida a la del campeón de 2004 Gastón Gaudio y con un tenis con muchas similitudes, planteó una durísima batalla de la que Federer salió airoso pero con dificultades para imponerse por 7-5, 7-6 y 6-2.

“No sé si tildarlo de logro, pero sí al menos un lindo recuerdo”, confiesa Diego Hartfield más de una década después de aquello. “Obviamente que lograr pasar la previa de Roland Garros en ese momento fue un éxito. Fue un premio que luego me tocara Federer en el sorteo y jugara contra él en la cancha central”, recuerda Hartfield. Su juego aguerrido, sus dejadas y el descaro con el que le jugó a Federer no se olvidan pasados los años. “Me divertí jugando y es algo que hoy todo el mundo aún lo recuerda. Diez años después todos siguen acordándose de mi partido con Federer. Aunque gran parte de los tenistas argentinos de mi generación se enfrentaron a Federer, mi partido quedó marcado para el recuerdo. Lo tendré siempre conmigo”, recalca el ‘Gato’.

En 2007 vivió su mejor temporada, alcanzando el puesto 73 del ranking ATP. Además ganó su único partido de Grand Slam en París ante Robby Ginepri y tocó dos cuartos de final de ATP en Pörtschach (ganando a Wawrinka) y en Lyon en pista indoor. En 2008 tuvo el honor de medirse de nuevo a Roger Federer en un Grand Slam. Fue en el Abierto de Australia donde el de Basilea le arrolló en esta ocasión por 6-0, 6-3 y 6-0.

EL RETIRO

A los 29 años decidió colgar la raqueta, acosado por las lesiones en los últimos años. Les confesó a sus seguidores: “Ya no doy más, no quiero más. El sólo pensar que tengo que volver a empezar desde tan abajo, viajando a jugar Futures y compitiendo con chicos de 20 años que tienen muchas más energías que yo, me convenció de que no estoy para hacer el esfuerzo”. El Gato llegó a alcanzar el puesto 73 en el ranking de la ATP en septiembre de 2007, aunque las lesiones lo habían relegado en esta etapa de su carrera a un ranking bajísimo (893º), que ahora lo obligaba a arrancar desde cero.

“Parece repentino, y realmente lo fue, no es que venía pensando desde hace meses mi retiro, pero es verdad que se me pasó muchas veces por la cabeza, principalmente en algunos momentos duros, cuando tenía muchos dolores a causa de mi lesión. Había veces en las que quería tirar todo a la mierda, pero trataba de ser fuerte y mantenía muy firmes mis esperanzas de volver a jugar bien al tenis, a un nivel alto”, explicó Hartfield.